martes, 7 de abril de 2026

Te amo, como ahora.

Ayer soñé con vos. No con un abrazo, ni con un encuentro de esos que me invento despierta.

Soñé con algo más chico. Más simple. Más peligroso. Un mensaje.

Decía: “te amo como ahora”. Y me quedé ahí, incluso después de despertarme. Dándole vueltas a esas cuatro palabras que no terminan de ser promesa ni tampoco despedida.

Porque yo siempre quise que me dijeras que me amás. No así. No a medias. No en condicional. Quería ese “te amo” entero, claro, sin bordes borrosos.

Pero vos… vos lo dijiste una vez. En persona. En el medio de otras cosas, como si se te hubiera escapado, como si no te hubieras dado cuenta del peso que tenía para mí. Y ahora esto.

“Te amo como ahora”.

¿Como ahora, cómo? ¿Como podés? ¿Como te sale?¿Como te alcanza?

Y entonces aparece la duda, inevitable, incómoda: ¿Ese “ahora” es todo lo que hay? ¿Es su forma de amar? ¿O es lo que le queda de amor para darme?

Porque hay amores que llegan completos, y hay otros que vienen con partes faltantes, como si alguien los hubiera usado antes y los dejara sobre la mesa para que otro vea si le sirven.

Y no sé… no sé si quiero que me amen así. No porque no alcance. Sino porque yo sí sé cómo amo cuando amo.

Y no se parece en nada a un “como ahora”.

Capaz ese sueño no era un mensaje tuyo, sino mío.

Una forma de entender, por fin, que no hay más de lo que ya vi. Que no hay un después escondido, ni un gesto pendiente, ni un micro que vaya a salir en mi dirección. Y entonces elijo.

No esperar a que cambie, no quedarme traduciendo silencios, no seguir haciendo espacio para algo que no crece.

Porque si el amor no se expande, se achica.

Y yo no quiero aprender a amar en versión mínima. Así que dejo que esto sea lo que es: un amor que existió, pero que no alcanza.

Y como no va a venir a buscarme, como no va a elegirme distinto, me toca a mí hacer lo único que queda: dejarlo morir.

No hay comentarios:

Te amo, como ahora.

Ayer soñé con vos. No con un abrazo, ni con un encuentro de esos que me invento despierta. Soñé con algo más chico. Más simple. Más peligros...