Me equivoqué, todo este tiempo. Muchas veces sentí que te estaba escribiendo a vos y en realidad era mi rabia... Escribiéndome a mi.
Te infle los miedos como un globo y en realidad era yo la que tenía miedo, vos fuiste capaz de hacer lo que yo no.
Vos tiraste la granada que a mí me estaba por explotar en el corazón. Escribí pensando que escribía sobre vos, pero la realidad era otra, siempre fui yo la que tuvo miedo.
Me ate a la idea de que te había perdido, cuando nunca te tuve... Ni vos a mí. Fuiste muy valiente, sabes? Siempre pensé que lo más humano que podemos hacer es ser sinceros, pero vos ni siquiera eso fuiste.
Si me muriera ahora, vos serías el amor de mi vida. Me di cuenta que no sos eso en lo que yo te converti, y creo que es lo más triste. Me equivoqué, como siempre. Desde el inicio hasta ahora. Vos nunca tuviste miedo.
Estoy aprendiendo a amarte sin tenerte. Me estoy haciendo a la idea, que lo que solíamos tener no era más que un berrinche doméstico barato.
Que lo que tenemos o no tenemos ahora, es lo más real que nos pasó. Sos la suela de la zapatilla a medio despegar, y los zapateros cada vez laburan menos. Si yo no paro de hablar es simplemente por qué no puedo.
Acá de este lado, me hago la "escritora". Enmudecida por todas las palabras que no dijiste, y que entendí a la perfección. Lo estoy intentando, quiero que esté dolor por fin termine.