jueves, 5 de marzo de 2026

Angel

Se llama Ángel. Y no pude evitar pensar en lo extraño que es eso.

Porque llegó a mi vida tratándome bien. Cuidándome.
Preguntándome cómo estoy. Prestando atención a detalles que durante mucho tiempo parecieron no importarle a nadie.

A veces me escribe solo para saber si comí. O si dormí bien. O si tuve un buen día.

Y en esos momentos siento algo raro… como si alguien hubiera abierto una ventana en una habitación que llevaba mucho tiempo cerrada.

Porque Ángel tiene algo suave. Algo paciente. Algo que no empuja, que no exige, que no lastima. Y entonces entiendo por qué su nombre me hace tanto ruido. Porque parece, de alguna forma, un pequeño ángel que apareció en medio de mi historia.

Pero hay algo que él no sabe. Hay un lugar dentro de mi corazón que todavía está vacío.
Un lugar que tiene nombre. Alex.

Y lo más extraño de todo es que ese vacío sigue ahí incluso cuando alguien me trata bien. Incluso cuando alguien me mira con ternura. Incluso cuando alguien parece querer quedarse.

Es difícil explicar lo que se siente. Porque desde afuera podría parecer que la vida me está dando otra oportunidad. Que alguien bueno llegó. Y tal vez sea verdad. Pero el corazón no funciona como una puerta que se cierra y se abre para alguien nuevo. A veces es más parecido a una casa después de una tormenta.

Las paredes siguen en pie. Pero hay ventanas rotas. Cosas fuera de lugar. Silencios que todavía no saben cómo volver a llenarse. Y hay algo más. Algo que casi nadie sabe.

Antes de que todo se rompiera, yo le hice una promesa a Alex. Un juramento silencioso.

Le dije que lo iba a esperar. Que cuando él volviera… yo iba a seguir ahí. Que iba a darle el tiempo que necesitara para arreglar lo que había roto entre nosotros. Y a veces me pregunto si fui ingenua por prometer algo así.

Pero hay promesas que uno no hace con la cabeza. Las hace con el corazón. Y el corazón, incluso cuando está roto, sigue tomándolas en serio. Entonces pasa algo extraño.

Un ángel aparece en tu vida… mientras vos todavía estás cumpliendo una promesa hecha a alguien que ya no está. Y yo no sé cuánto tiempo se espera a alguien que te rompió el corazón. No sé si las promesas sobreviven a las heridas.

Solo sé que hay un ángel que me trata con una ternura que no conocía… y un vacío dentro mío que todavía tiene nombre.

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Te amo, como ahora.

Ayer soñé con vos. No con un abrazo, ni con un encuentro de esos que me invento despierta. Soñé con algo más chico. Más simple. Más peligros...