sábado, 29 de septiembre de 2018

Falsa gravedad

Lo escuche venir, desde el comedor a la cocina.
Me dijo algo que no recuerdo, algo sobre comprar bebida.
Parado detrás mio, mientras yo preparaba la comida,
se acercaba cada vez mas.

Le pedí que tomara distancia.
Ya sabemos como me pongo yo cuando esta cerca.
Pero hizo caso omiso, y no solo no se aparto, sino que me abrazo,
poniendo sus brazos en mi cuello y hablándome al oído.
Le volví a pedir que se alejara, el me hablaba y yo de los nervios
no podía ni hablar.

Solamente su voz, hacia que me paralizara,
su respiración en conjunto con la mía, eran la melodía mas maravillosa del planeta.
Y estaba tan cerca que podía sentir el latir de su corazón.
Es que cuando me toca yo ya no puedo pensar en nada mas.


Cuando me mira el planeta entero se abre para mi.
Y no hay otro lugar en el que yo quisiera estar,
solo ahí.


Sintiendo ese calor, que me inspira a escribir cosas hermosas.
Esa oleada de nervios que me hacen querer gritarle al universo,
pensamientos que me abruman y que no puedo describir.
Que lo amo para siempre, por que el amor es eso.

domingo, 15 de julio de 2018

Principio de incertidumbre

Piénsalo bien antes de quererme, no lo pienses demasiado o quizá vas a perderme.
Tu lástima me ofende mejor déjame tu odio, que sólo se odia lo querido.
Que me recuerdes con honor, lo que perdes vos lo gano yo.
No pierdo más mi tiempo, me dejaste ir sin saber, que pude haber sido yo o que pudiste haber sido vos.
¿Y quién crees que perdió? ¿quién te crees que soy yo?
Soy todo lo que siempre extrañarás haber sabido, cuando descubras que el único trago amargo
fue el de tu dulce adiós.
Te conocía más mi imaginación que mis sentidos, me enamoré de una idea no de una realidad.
La obsesión por la ilusión de no estar tan encerrada en los niveles del amor del cual yo no conozco nada.
No es que viva para mi pero aún no ha habido nadie, que atormente mi pasión hasta dejarme sin aire.
Que apacigüe mi dolor por el cansancio de buscarte.
Que impaciente la adicción a besar de ser besado.
Que reviente la reacción para amar y ser amado.
Y si no serás vos, quien podrá extasiarme seguiré buscando quien me ame y quien me deje amarle.
Se cierra el libro ya aún antes de empezar
No se escribe esta historia y ya jamás se escribirá, me dejaste ir sin saber que pude que soy y que siempre habré sido yo

jueves, 12 de julio de 2018

Condenados a perderse, destinados a encontrarse.

Si el amor está ordenado y prolijamente calculado, entonces no es amor. Por eso prefiero quererte así, desordenada. Si las palabras alcanzan, entonces es mentira, un sentimiento jamás puede ser encerrado en dos palabras, o en cien, simplemente se siente. Por eso prefiero a veces no decirlo, sino demostrarlo. “En un beso sabrás todo lo que he callado”, dijo Neruda.  De todas formas lo voy a intentar.

Te quiero, de manera ridícula, de manera alocada pero firme. Ah si, muy firme. Puedo decir con certeza y seguridad lo mucho que lo hago. Hoy enredadamente te quiero. Te quiero en las mañanas, y en las tardes, te quiero cuando te me quedas mirando sin decirme que pasa por tu cabeza, y te quiero incluso cuando no me miras. Te quiero cuando haces un gesto de enojo por qué algo no te gusto, te quiero cuando me decís que me queres. Te quiero por hacerme querer.

Te quiero cuando intentas hacerme un cumplido, esas palabras torpes que no sabes expresar. Te quiero cuando me abrazas, y aun mas cuando tus labios suaves tocan los míos.

Me haces feliz, todas las horas y todos los días. Mañana a las cinco y cuarto voy a estar queriéndote como ayer a las doce y cinco. Y en alguna noche de Julio... voy a estar queriendote, como hace algunas semanas atrás en Mayo. Me haces feliz, a cada paso y en cada sonrisa. Con cada latido de tu corazón.

A veces sé porqué te quiero, otras veces no tengo la menor idea, no me preocupa tampoco. No es mi intención desilusionarte... pero no te quiero en las flores, en las salidas, o en las fiestas. No te quiero en los versos de una canción, o en las risas de un chiste. Te quiero absolutamente todo el tiempo. 

Con vos soy libre de sentir, tanta esperanza en cada mirada, tanto soñar y es realidad ahora que estas. 

Y si todo esto que digo no se entiende bien, o algunas partes carecen de sentido es porque está funcionando. Es por que este cariño es tan irracional como genuino. Gracias por el amor.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La llave de Alejandro.

Ella caminaba distraída por las calles del centro de una gran ciudad, los pájaros, las bocinas, la gente que continuamente hablaba, nada de eso importaba ya que lo importante no estaba allí sino en su cabeza. 
Envuelta en sus pensamientos siente la brisa del viento, en su cuello colgaba una cadenita con un dije en forma de llave. Un paso, dos, tres. Siempre hacia adelante.
Cuando de repente lo sabe, comienza a sentir como sus músculos se contraen, la respiración se le entrecorta y un cosquilleo en la parte inferior de la cabeza. 
Rápidamente quiso recordar si había tomado su medicación. Pero ya no pudo hacer mas que dejarse caer.
Cuando los ataques de epilepsia venían, no había mas que esperar a que pasaran. 
Mientras caía al suelo él la sostuvo. Como un ángel que venia a salvarla. Y en el mismo instante en que el toco su cuerpo el ataque cesó.
Mientras la contenía en sus brazos la observaba. Detenidamente examinaba cada facción de su cuerpo, y como la respiración lentamente se apaciguaba.
Cuando ella pudo recobrar el control sobre su cuerpo cruza una mirada con él, y entonces el destino le juega una mala pasada… no sabe muy bien porqué ni tampoco como… pero se enamora de su salvador o al menos cree hacerlo.
Él le cuenta que se llama Alejandro, al mismo tiempo que ella le agradece lo que había hecho pero no le dice su nombre.  
Comienzan a caminar y él a su lado mientras andaban se coloca las manos en los bolsillos. Aunque ella deseaba que la tomara de su mano no dice nada.
Se limitan a charlar de trivialidades, hasta que poco a poco ella comienza a soltarse, no puede evitar esa sensación irrefrenable de querer contarle sobre su vida. Entre cruce y cruce de miradas, se le escapaba una sonrisa.
Él le cuenta historias, historias sobre ángeles y demonios, sobre flores que en la sombra son cuchillos, aprende algo nuevo a cada paso. 
Entre charla y charla vislumbraba de reojo cosas extrañas, sombras de gente a quien no le prestaba atención.
Su mano comienza a temblar nuevamente y al observarla un rastro de sangre se extendía por ella, pero en la fracción de un pestañeo ya no estaba allí. 
Quizás una alucinación. Su cuerpo ya la estaba abandonando.
Ella no sabía cuanto tiempo llevaban caminando, tampoco le importaba, pero en el horizonte se perdía el último rayo de sol. 
Ya no se sentía vacía. -Vamos?- él le preguntó. -Si- le dijo muy segura.Y tomo la mano que el le tendía.
Y así como se esfumaba el rayo de sol, se esfumaba su vida, acompañando a su ángel de la muerte, hacia la oscuridad.

viernes, 14 de julio de 2017

De aquellos días nuestros nada mas.

Caminaba por la calle, el frío de la ciudad debilita corazones.
Y creo que el mio era el mas débil de todos.
Mientras buscaba algo que ya no recuerdo,
levanté mi cabeza y te vi. No habías cambiado, en lo absoluto.
Por el contrario yo me senti tan distinta.
Vos te habías congelado en una cápsula del tiempo junto a mis recuerdos,
junto a todos esos momentos que creí que había olvidado.
El mismo caminar, la misma mirada,
podía ver que incluso tu interior seguía igual de increbrantable.
Lo tomé como una señal, esas señales que la vida nos pone
cuando nos quedaron cosas sin resolver.
Cosas que nos quedaron sin decir, un adios que nunca quiso irse.
Ey, pero no estoy triste, o quizás si. Te recuerdo con la mayor felicidad.
Y me pregunto, que pasaría si pudiera decirte todo esto que quedo guardado.
Siendo que, no me siento ni un poco la persona que solía ser.
Aunque creo, que eso que alguna vez te confesé, sigue guardado en algun rincón.
Mandame una carta, si es que te acordás, de aquellos días,
nuestros nada más.

Nuestra cita.

Existe un momento del día en que el silencio cambia de forma. Deja de ser ese ruido sordo en el pecho y se convierte en una certeza. La cert...