jueves, 7 de mayo de 2026

Un deseo de cumpleaños

Se acerca mi cumpleaños. Y mientras todos me preguntan qué quiero, yo ya sé la respuesta hace meses. No necesito ropa nueva, ni cenas, ni regalos envueltos con moños prolijos. Yo solo quería una cosa. Que vuelva él.

Hasta le prendí una vela a mi abuelo. Como cuando era chica y creía que las personas que amamos, incluso después de irse, todavía podían escuchar nuestros pedidos bajitos. Le hablé en silencio, con esa mezcla rara entre fe y desesperación. Y le pedí un solo deseo. Él.

Porque a veces el amor te deja así: negociando con el universo. Buscando señales donde no las hay. Pensando que quizá, si deseás lo suficientemente fuerte, alguien puede regresar.

Y es extraño sentirme tan vulnerable a esta altura. Porque una parte de mí sabe que un cumpleaños debería tratarse de celebrar la vida, los amigos, los años vividos, las versiones de una misma que sobrevivieron a todo. Pero otra parte —la más honesta— sigue mirando la puerta como si todavía existiera la posibilidad de verlo aparecer.

Creo que hay algo muy humano en eso. En querer ser elegida por la persona que amás incluso cuando intentás convencerte de seguir adelante. En seguir guardando un espaciocito emocional “por las dudas”. Por si vuelve. Por si esta vez sí.

No sé qué va a pasar en unos días. No sé si mi deseo se va a cumplir o si voy a soplar las velitas intentando disimular el vacío. Pero sí sé algo: amar a alguien al punto de pedirlo como deseo de cumpleaños cambia la forma en la que una entiende el amor. Porque ya no se trata solo de romanticismo. Se trata de ausencia. De esperanza.

De esa tristeza suave que se instala en el pecho cuando alguien importante ya no está, pero todavía vive en todos tus pensamientos cotidianos. Y quizás crecer también sea esto. Aceptar que hay deseos que no dependen de una vela, ni del destino, ni de cuánto amor tengamos adentro.

Aunque, muy en el fondo, siga deseando que vuelva él

No hay comentarios:

Un deseo de cumpleaños

Se acerca mi cumpleaños. Y mientras todos me preguntan qué quiero, yo ya sé la respuesta hace meses. No necesito ropa nueva, ni cenas, ni re...