lunes, 28 de abril de 2025

Perdón

Si uno supiera que en el mundo de los dolores, el de extrañar es el más terrible, abrazaría más, escucharía más, tocaría más. 

Uno no lo sabe hasta que se choca con ese agujero en el pecho y tiene que salir a buscar en el cajón de las fotos, los momentos que ahí quedaron quietos, inalterados, eternos. 

En el mundo de los dolores, extrañar te liquida. Te parte al medio. No hay remedio, no lo hay. Es como que algo se muere en el corazón y uno se arrepiente de no haber amado más. Pero es tarde.

El que extraña aprende a caminar rengueando. Uno camina con el alma renga. Aguantando como puede. Uno aguanta. Otra cosa no se puede. 

Perdón. 


domingo, 27 de abril de 2025

Me odio por atrevida

Me odio por atrevida. 

Más de la mitad de las cosas que tengo las busque pateando tableros. Obviando prejuicios y omitiendo permisos.

Soy quien soy, a pesar de mi pesar. Nací así, viví así y voy a morir así. 

No hay una sola cagada que no sea mía. Todas las genere yo. Si, todas. 

Cualquiera que tuvo el tupé de arruinarme un rato la vida, lo hizo bajo mi consentimiento.

Yo permití gente en mi agenda que me dolía hasta las muelas. No hubo colados, a todos los invite yo. 

Me tire de cabeza en un cuento de hadas y me reventé la cabeza contra el piso. Todavía me duele una bocha, pero no me tiró nadie, fui yo. 

Me fui de todos los lugares posibles, dónde ya no me sentía parte del paisaje. Y me banque estoicamente el coletazo de una soledad que me ardió dentro de las venas, pero me fui igual. 

Hice lo que sentí en el pecho, todas las veces del mundo. Casi todas terminaron mal. Pero nunca tuve duda de saber si estaba haciendo lo correcto. Lo sentí y punto. 

Me dolieron las tripas de hambre, y de amor y de miradas que no me miraron. Pero en todas hice mi parte. No tengo dudas conmigo. Si algo no sucedió no fue por mi. 

Tengo la cabeza de decorado y lo celebro.

No sé le nota

Es curioso por qué no se le nota que está rota. Te contagia esa idea de que puede ser feliz a pesar de tener el corazón despedazado. 

Es así como lo tiene. Le falta una de esas piezas que nunca más va a encontrar. Ella va a vivir sin una parte para siempre. Con un corazón que nunca va a armarse de nuevo. Pero la piba se para igual. Se para y no se le nota que renguea. Sigue. Sigue jugando con esas piezas que le quedan, sabiendo que nunca más va a tener el rompecabezas todo armado arriba de la mesa. 

Ella camina con ese vacío inscrustado en el pecho. Sigue jugando con lo que le queda. Guarda el dolor de la pieza que le falta para otro momento. Ella se sigue parando. No está sanada.

No va a sanar. Lo sabe. 

Ella ya entendió todo, perdió la batalla. Lo sabe. Pero se rie. Y a veces disfruta. Te hace creer que se puede. Que aún rota, si se quiere se puede.

Ella perdió justo lo que no tenía que perder, de todas las cosas posibles, justo esa no tenía que perderla pero la perdió y le duele en el pecho y en la garganta. 

Extraña. No sé agarra de nada que la distraiga de la verdad de saber que no está y que no va a volver. Pero ella sigue, a ver si tropieza por qué cree que tropezar mirando al cielo a veces compensa. 

No le va a buscar un reemplazo, va a dejar ese hueco ahí vacío, por si él cambia de opinión y decide regresar.

jueves, 24 de abril de 2025

Hoy

Tengo una cerveza fría en la heladera que no me animo a abrir. Quedó ahí desde que te fuiste y siento que si la abro vas a dejar de existir. 

Me saque un turno para tatuarme, un signo parecido al tuyo pero de color verde, para que esté siempre prendido. El recuerdo de que estuviste.

Empecé con mi tesis y quería pedirte ayuda, no conozco a nadie capaz de llevar a cabo el proyecto de mi vida tal cual lo quiero, como se que hubieras podido. Yo solo quería que me acompañaras.

En dos semanas cumplo 33, y como regalo de cumpleaños yo solo pido tu abrazo. 

No mucho más que eso hoy.

martes, 22 de abril de 2025

Ahora no

 Ahora no. Discúlpame pero no puedo. Me estoy ocupando de mi. Necesito hacerlo. Necesito mi silencio y mi dolor en la mano. 

Déjame, no me presiones. No me digas que todo va a estar bien, que me lave la cara, que voy a ser feliz. ¿Que sabes vos si voy a ser feliz? 

No me digas que me arregle un poquito, que brille como se hacer y me coma el mundo. No puedo. El mundo me come a mi. 

No importa si soy fuerte. Si alguien más me necesita. Si tengo una vida por delante y gente me que quiere y espera.

Déjame.

Necesito que sanes lo que rompiste.

Necesito meterme en la cama, taparme hasta el cuello y dejar que reviente lo que tenga que reventar. Tengo pus en el pecho, está infectado y me duele.

Necesito que reviente de una vez. 

Necesito que sangre la herida para poder cicatrizar. 

Necesito que vengas a ponerle la curita que yo no puedo. 

No quiero un te. ¿Qué carajo tiene que ver el te con todo esto que te digo? No llames a nadie. No me organices la agenda. No me tapes la boca. No me metas un chocolate sin avisar por qué no me entra más nada en el cuerpo y no me gusta el chocolate! 

Déjame.

Necesito vomitar el dolor y ver los pedazos en el piso. Deberías venir vos a juntarlos. Ya sabes que a nadie le gusta que lo vean vomitar. Bueno, a mí tampoco.


Soy experta en complicarme la vida para demostrar que sé vivirla sencilla. Puedo encontrarle tres vueltas a una pregunta y ninguna a una res...