miércoles, 15 de diciembre de 2010

Y al final, la realidad ganó.

Te conocía mas mi imaginación que mis sentidos, me enamore de una idea no de una realidad.
La obsesión por la ilusión de no estar tan encerrada en los niveles del amor (del cual yo no conozco nada).
No es que viva para mí, pero aun no ha habido nadie que atormente mi pasión hasta dejarme sin aire.
Que apacigüe mi dolor por el cansancio de buscarte.
Que impaciente la adicción al besar y ser besada.
Que reviente la acción de querer y ser querida.
Si no serás vos quien pueda extasiarme, seguiré buscando quien me quiera y quien me deje quererle. Es fácil.

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