domingo, 15 de septiembre de 2013

30 de noviembre 2011


Prometí nunca mirar atrás.
Prometí dejarte ir sin importar las consecuencias.
Pero ya ves, no pude.
Prometí que aunque te marcharas,
yo estaría acá cuando volvieras.
Pero ya ves, tan solo promesas rotas.
Es todo lo que tenemos. Todo lo que nos queda.
Tapar un clavo con otro, eso jamás funciona.
"Creo que valdrá la pena" te dije hace dos años ya.
Como pasa el tiempo no? 
Es devastador ver que tan solo esto es lo que dejo de nosotros.
Recuerdos, tristes o alegres, pero son solo eso recuerdos.
La esperanza de un probable final feliz,
de un cuento de hadas que jamás se escribió.
Prometiste que no te extrañaría.
Prometiste que nunca te irías.
Pero ya ves, otro manojo de promesas incumplidas.
Que nos paso? Como dejamos que esto nos ocurriera?
Quizás fuiste vos que no supiste ver.
Quizás fui yo que no supe entender.
Pero algo si puedo asegurar, valió la pena.
Siempre lo hizo y siempre lo hará.
Porque una promesa que jamás podré romper,
es quererte hasta que ya no me queden fuerzas.
Hasta el último anhelo, hasta el último respiro de vida.
Mi luz, mi estrella, mi lucero.

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