jueves, 10 de julio de 2014

Ayer, hoy, mañana.

Amanece y el sol se asoma por el horizonte.
Pasan las horas, completan las veinticuatro, se termina el día,
y solo queda volver a dormir, para poder tener otras veinticuatro horas mas, es la vida.
El tiempo se nos escurre entre las manos,
como lluvia de tormenta, como arena de desierto.
Cada gota y cada granito son esos minutos en los que transcurre nuestra esperanza, nuestra alegría de vivir.
El tiempo nos arrasa, nos pasa por encima sin mas,
nos aplasta sin ningún rencor.
Ayer eras un niño jugando con aquel auto que te había traído Papá Noel.
Hoy tu esencia se pierde entre papeles y fotocopias, entre preocupaciones y obligaciones. Estando seguro de que hay un mañana.
Y que pasa si no lo hay?
Si hoy fuese tu último día, podrías decirle adiós al ayer?
Y desprenderte de todo aquello que te asegura que sos alguien, que existís.
Si hoy fuese tu último día, que harías?
Cada día es un regalo, no un derecho.
Cada segundo cuenta porque no hay un segundo intento.
Así que vive como si nunca vayas a vivirlo dos veces.
Haz lo que sea que haga falta para ser feliz.
Porque en esta vida no se puede rebobinar un momento,
no dejes que nada se interponga en tu camino,
porque las manos del tiempo siempre están en nuestra contra.
Vive, lucha, se feliz, y sonríe.
Porque un día sin tu sonrisa, es un día perdido.

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